miércoles, 2 de abril de 2008

EL ÚLTIMO SECRETO









Era el último secreto y lo olvidé en una habitación
de la casa vacìa el día que hicimos la mudanza
te mentiría si afirmara que lo he llevado conmigo
todas las veces que no te has atrevido a preguntarme

ahora que tratas de separar nuestras vidas
debes saber que te he sido infiel con la memoria




© Fernando Sabido Sánchez




martes, 1 de abril de 2008

MIRAR AL AMOR






Éste es un buen lugar para quedarse
para mirar al amor desde el amor
haciendo confesiones en silencio
y tener muy claro el objetivo
de no apagar el sol a medianoche

atrás quedó una larga incertidumbre
pensar desde la piel de nuestros cuerpos
sin derramar una pequeña gota de agonía
hacer con los pedazos un presagio
conociendo la corta duración de los deseos







© Fernando Sabido Sánchez




INSUMISOS






La multitud se asoma a la memoria
sintiéndose apremiada por el tiempo
y periódicamente hace balance
de las botellas vacías de cerveza

ajena a la mediocridad
la ilegalidad convoca en las entrañas de la noche
a presuntos delincuentes
investidos de una dignidad no impuesta
que en clandestinidad comparten
la fruta prohibida de su libertad
sorteando el espíritu alienante de las leyes



© Fernando Sabido Sánchez








ABRAZAS LA VIUDEZ






Tus amigos quieren arrancarte el luto
sin saber que bajo el velo ocultas
el vestido de novia que no has estrenado
y que echaste todos los cerrojos a tu vida
sin pedirles auxilio

abrazas la viudez no consumada
ignorando los presagios de tu vientre
que se anuncian de forma extemporánea
y te niegas la felicidad de los incipientes latidos
abandonando tu corazón a la intemperie


© Fernando Sabido Sánchez





ESCONDO A LA SED MI DEPENDENCIA





Me gusta pensar en lo que me excita
sin implicarme en compromisos
y subir peldaños de madera
desoyendo los crujidos
de la escalera desgastada

escondo a la sed mi dependencia
para dar largos tragos el día de mañana
e improvisar sin esfuerzo las mentiras



© Fernando Sabido Sánchez

NO BUSCAS LA REALIDAD






No buscas la realidad
en los ojos de nadie
ni frecuentas para conversar

a los viejos conocidos

has comprado racimos inmaduros

para calmar el ansia
escuchando en los labios del lienzo

canciones inéditas
y nunca serás feliz sin poner un nombre
a lugares cercanos

que has decidido no visitar

sobre un fondo

de rojas arenas movedizas
quieres levantar

los cimientos del suicidio


© Fernando Sabido Sánchez







OBSERVO TU CUERPO DESNUDO






Observo tu cuerpo desnudo
disfrazando el fracaso
eres una sombra perdida
en la luz de mis fábulas
regresada de la hora más angustiosa
del exilio

quiero recobrar la mujer
que enhebraba la vida al aire
a la que nadie reconoce ocultando
el detritus del pasado

mañana aún no existe
y puede ocurrir cualquier cosa




© Fernando Sabido Sánchez




lunes, 31 de marzo de 2008

MALTRATO

.   


Has tomado la decisión
de no fregarle los platos
y arrojar por el desagüe
del fregadero tu dolor

quizá estás dispuesta
a regresar a Londres
y enterrar tu pasado
junto a todos los déficit
e incluso a vestir
con minifalda a la imprudencia

recuerda que él te eligió
como un atrezzo más
en el decorado de su vida


© Fernando Sabido Sánchez









URBANISMO SALVAJE






Queda en algún lugar
un pequeño campo de maíz
al que todavía no han llevado
a conocer la ciudad

es un campo verde oscuro
que imita a la esmeralda
al que se accede bordeando
una colina de escombros
y de lavadoras electrocutadas
un sueño desubicado sin semáforos
que agradece la visita interesada
de los gorriones

no tardarán en destruirlo
los modernos buscadores de oro
manejando la inmisericorde guadaña
de las constructoras


© Fernando Sabido Sánchez












LAPIDACIÓN






No quiero ser una clepsidra milenaria
tan sólo me siento un hombre horrorizado
huyendo del temblor que atenaza a las piedras
cuando lapidan rosas en un jardín de Oriente

sé que con esas mujeres han muerto poemas
palabras de amor despeñadas en la fosa
que ofrece el fanatismo de mortaja

las condenaron a muerte
sólo por amar lejos del matrimonio





© Fernando Sabido Sánchez