Pintura de Igor NelubovichELAINE
En una habitación semioscura de hotel la trémula
luz de una bombilla agiganta la sombra y la soledad
de Elaine, ni joven ni vieja, quebrada la piel
desnuda por los estragos de la cocaína, rendida ante
una existencia que le es enteramente ajena
Nada alcanza a motivarla, apenas algo de sexo
en un ascensor con más bajadas que subidas
atravesando el vacío, colgando de los labios
hinchados se consume el penúltimo cigarrillo
junto a la frialdad de su inexistencia
La muerte espera acurrucada esbozando gestos
en el ilimitado paréntesis de todas las creencias,
la noche es incierta y todo su mundo
no logra colmar una pequeña maleta de plástico
La muerte espera acurrucada esbozando gestos
en el ilimitado paréntesis de todas las creencias,
la noche es incierta y todo su mundo
no logra colmar una pequeña maleta de plástico