miércoles, 5 de mayo de 2010

TAL VEZ ESTEMOS MUERTOS, Por Fernando Sabido Sánchez

Pintura de Robert Motherwell


A María

I

Lo desconozco todo sobre ti
Aunque te pienso
Escapando de puntillas del laberinto
Para no despertar a la bestia

Tan sólo sé lo que me dijiste
Que el amor hace daño cada día
Cuando compartes tu vida con la muerte
Disfrazada de hombre



II

Nos trae el viento
un intenso olor a muerte
y millones de seres humanos
son carne de horca,
vivimos entre paréntesis,
picoteando, detrás de barrotes
que coartan necesidades,
intuiciones y fantasías inútiles

En días de plomo
todos los demonios me visitan,
me muevo entre hojas de tiempo
que acortan mi existencia
sin llegar a poseerla,
me siento cautivo
de una madurez indecente

En el entreacto,
una mujer llegó a visitarme
desde la nieve y le cuesta
acostumbrarse a mi calor




III

En los intersticios de la noche
El silencio trae a mi memoria
La pulsión de tu rostro de arcilla
Tallado en la vidriera del tiempo
Y tal vez hayamos muerto

Cuerpo a cuerpo el frío
Nos vence sin remisión
Como la injusta ley que nos parió
Para fatalmente asesinarnos
Sólo somos
El cordón umbilical de los años

Y ahora sí estamos muertos



.

3 comentarios:

Carmela Rey dijo...

"El amor hace daño cada día"
Ciertamente, así es, hasta incluso cuando nos sentimos cautivos de una madurez indecente.
Hermoso poema, poeta.
Un saludo cordial.

Sintra dijo...

Si la vida fuera eterna
Si la muerte no existiera
tampoco existiría la poesía,
ni tu tendrias la necesidad,
de aferrarte a tus letras,
"para renacer".
Me gusta cómo te desgarras sobre el papel...por eso cada vez que te leo,"me haces sentir".
¡Gracias!

azul dijo...

Me he quedado boquiabierta... y triste, conmovida. Touchée. Abrazo azul