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domingo, 20 de diciembre de 2009

ESPEJISMOS, Por Fernando Sabido Sánchez

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ESPEJISMOS

1

Fuego en las lenguas
Y en el vientre escarcha
Los sexos amputados requieren

Orgasmos fingidos


2

La tristeza invade la memoria
Y la gente enloquece

Excitados por las jaculatorias
Los ángeles pactan
Procurarse la fuga


3

Concluyen los tiempos
De agitar banderas

La nostalgia destila ironía
Y las mentiras esparcen cadáveres
En un funeral globalizado


4

Al sentido común le sangran
Totalitarismos y homofobia

Con murmullos y dogmas
Manipulan a los necios
Masturbando su raciocinio






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lunes, 16 de noviembre de 2009

DESPERFECTOS Y MENTIRAS, Por Fernando Sabido Sánchez





ESCONDÍ LAS VIEJAS MUÑECAS DE TRAPO
EN EL DESVÁN DEL TIEMPO


Me niego a mostrar al mundo
la asexualidad de un cuerpo que envejece
interiorizando culpas que no le corresponden,
como si no hubiera ocurrido
y la vida fuera un sarcasmo de mal gusto

Escondí las viejas muñecas de trapo
en el desván del tiempo,
al socaire de los jazmines y del olor
de una infancia que aún me arrulla,
del afecto de las manos deshojadas de mi madre
cuando enjugaban mis lágrimas impares

Ha cerrado el último bar de la noche
y dejo de venderme,
de poner precio a las mentiras,
condenado a ser un guiñol al que fatalmente
la certera guadaña de la muerte segará los hilos




EUTANASIA


…Pero de tanto pensar y recordar
el viejo cae aturdido. Y se duerme
apoyado en la mesa del café.

Constantinos Cavafis



Proclaman los hombres desde la cumbre
de su madurez que el célebre milagro de la vida
es una suma de contingencias, con los años
se han convertido en unos seres obstinados
tejidos con hilos de tiempo desiguales
y absolutamente asimétricos

Por lo que a mi me atañe, el postrer
empeño será despertarme día a día
e ir declinando en lo físico con la memoria
casi intacta,
anhelo impedir que unos psicópatas
ultra católicos se apropien de mis despojos
e inciten a los médicos a conectar cien cables
a un cuerpo clínicamente desahuciado,
que no se aprecie con certeza
si sobre el lecho de mi agonía
late el corazón de un hombre o de una máquina

A veces sueño que un anciano enfermo
y exhausto, en la plenitud de la consciencia,
dispone su muerte y se adentra paso a paso
en algún mar desconocido con la mirada fija
en la línea inaccesible del horizonte



LA PERFOMANCE



Iluminadas por dos bombillas Osram
de cuarenta vatios, reposan sobre
una rústica mesa de madera de pino
unas cuartillas atestadas de dibujos pintados
a tinta china y unos versos garabateados
e ininteligibles, seguramente desechados
por algún poeta amigo del artista
Al otro lado, postrados en una silla de inválido,
nos observan varios fetiches manchados
de semen y objetualidad en decúbito supino

Un visitante, al parecer versado en neoartes
aproxima su pomposo trasero a la escultura,
quizá como estrategia para desestructurar
los mecanismos asumidos en la contemplación
de las imágenes
Guiña el ojo izquierdo, luego el derecho
y al circunvalar por enésima vez el montaje
descubre un cenicero repleto de colillas

Aturdido ante la aparición de tan banal objeto
saca un cigarrillo de su chaqueta, lo que concita
las iras del vigilante más próximo; èste, señala
braceando el rótulo de prohibido fumar
y explica a gritos que ese cenicero
es un básico elemento de la perfomance





EN LA SOLEDAD DEL SEXO


En la oscuridad, sobre un lecho de abenuz
el deseo dormita a trasmano entre caricias
imaginadas, eròtico trasiego y lascivia,
mientras, el alacrán del sexo despierta
evocando nocheviejas frenétivas

Entreacto, un rumor de sábanas de seda,
una antología de manuscritos rompe el maldito
silencio y cede el aliento cuando explotan
los sentidos, esquirlas, retazos de lluvia
que apaga el fuego entre psicofonías
y el grito final, preludio de una vacilante
duermevela

Son las cinco y la madrugada se ha perdido
en la clausura de la habitación, sin conversar
con nadie, sólo la ilicitud del solitario placer
apacigua mi soledad,
soledad que no alcancé siquiera a compartir




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viernes, 3 de julio de 2009

MOMENTOS, Por Fernando Sabido Sánchez






I

Desnudo en los caminos
duermo sobre el polvo
y respiro el olor de la muerte
enredándome en la pegajosa geometría
de las telarañas

Espero al relámpago
para beber el semen de los árboles
y escapo del tiempo
hacia ninguna parte
buscando en mi brújula a la luna

No encuentro ciudades
bajo las aguas de un arroyo que no dura
ni el color de las flores
sólo vocablos compasivos
empapados en vinagre



II


Nunca sabremos qué hubiera ocurrido
si hubiésemos cambiado de ciudad
sin habernos desnudado

Aunque agradezco las fresas
que me ofreciste con sabor a amargura
y que fuera un domingo por la tarde
cuando tus ojos
me regalaron ese momento irrepetible
perdonando mi engaño






III


Ella
indagará tu hoguera
ocultándose
sin pedir nada
y te amará
para no morirse
mientras dure

Lee sus labios
cuando no te hable
y no preguntes
sólo agradece
la suerte no buscada
sin mentirla

Sentirás el deseo
precipitadamente
desnudando erizos
con agonías de sexo
o amarrado al galope
de los zarpazos

No te impacientes
cuando la luna
le traiga lágrimas
sin proponérselo
y mira su boca
fósforo enrojecido
que se ilumina
cuando sonríe






IV

No debo permanecer un día más en la fragilidad
y ni siquiera recuerdo de qué huía
cuando acepté implicarme en este desorden
o sentarme a tomar el sol con los ancianos

Una mujer me cerró la puerta de su casa
sin querer escucharme
y me siento capaz de recomponer en otro lugar
las piezas desgastadas del rompecabezas




V

Me quemé por amarte
en las aristas de un tiempo desahuciado

No hay amores explícitos
ni mujeres que se piensen ingenuas cuando aman
Te he desabrochado el vestido cada noche
aunque nunca me has confiado tus secretos







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jueves, 25 de junio de 2009

NO PUEDO PROMETER AMOR MIENTRAS ME DESANGRO, Por Fernando Sabido Sánchez



Sobre mi sexualidad llueve en horizontal,
es un error considerarme incompatible
con un cuerpo malgastado en el que el alma

se mantiene incólume
En el exterior la noche es hermosa,
sin embargo, aún gotea la sangre
de heridas que me ocasionó la mordedura
de la serpiente

No puedo prometerte amor mientras
me desangro, el amor heterosexual
que apeteces de un ser cuya naturaleza
es imprecisa
Intentarás entenderme y aflorarán
las mentiras, entretanto, puedo
enseñarte algunas fotografías antiguas
que no me incriminan

Quizá no sea del todo ilícito mostrar
las apariencias y regresar al prólogo
No confíes demasiado en poder revelar
los enigmas, aún eres muy joven para
encontrar respuestas a un comportamiento
que la sociedad juzgaría execrable


(Del libro: Las diosas esconden su sexo detrás de la luna)







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