. Eduardo Chillida
I
Tal vez crees que pueda existir el paraíso
y llegar a tocarlo brevemente con las manos
pero sólo a la primavera
le nacen hojas en los árboles sin proponérselo
Ahora sabes que la vida se nos escapa
cuando la amarramos al viento
y que en una misma fotografía
no caben todos los paisajes que nos gustan
II
Quiero resucitar tu desnudo prenatal
en la espuma de un mar extraño
abrazado a las mareas para no lastimarte
Pero las olas me niegan el pasado
borrando tus pisadas de todas las orillas
III
Asfixiada en la rutina
has calcinado el tiempo de tu vida sin usarlo
pasando por los días
manchados con sangre en tu destino
sin concretar el alfabeto
con palabras de amor que te prohibías
Alergia suspendida en los poros
de tu piel vestida de desconfianza
IV
No pude preguntarte sobre ti
porque nunca estabas a mi lado
cuando mirábamos la nieve
en aquellas tardes de conciertos
en Salzburgo
Y ahora que pasamos juntos
todos los veranos
deduzco que jamás llegaré a conocerte
V
Te desnudaste del vestido de fiesta
suplicando a la lluvia que mojara tu cuerpo
sin hurtar a las nubes el color de ceniza
que pintaba de gris aquel pantano de cieno
Y decidiste borrar de la piel de tu sexo
el detestable tatuaje con mi nombre
1 comentario:
Cada verso de este poema invita a la reflexión, pero me quedo con estos:
"Tal vez crees que pueda existir el paraíso
y llegar a tocarlo brevemente con las manos
pero sólo a la primavera
le nacen hojas en los árboles sin proponérselo"
La felicidad ( aquello que deseamos o amamos) es algo que se alcanza pocas veces, y una vez alcanzado se nos escapa de las manos. Sólo la primavera se renueva cada año...
¡Qué hermoso sería si los humanos pudiéramos recuperar y volver a renacer en sentimientos!
Buen poema, Fernando.
Saludos. Isabel
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