jueves, 3 de septiembre de 2009

LA INDOLENCIA ANEGA LA CIUDAD DE PECES, Por Fernando Sabido Sánchez







Hay días en los que es preferible apartarse
de sí mismos, disimular, en derredor la ciudad
quema el silencio con alaridos de tristeza
bajo una bóveda púrpura de inexistencia

Pensé en mentir la amistad, borrar de mi rostro
las huellas de tiempos aciagos, pero la gente
agoniza bajo la cal o vive asomándose al abismo
y no creyó en mis razones y condición

Qué importa el resplandor del alma, el amor
o el afecto a unos seres que sólo resisten
endeudados y sobreviven a la mezquindad
sabiéndose dueños de una sepultura perpetua




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3 comentarios:

MiLaGroS dijo...

Que importa de seres así. Tienes razón.
Me ha parecido un poema alucinante y con una fuerza impresionante. Un abrazo

Unknown dijo...

MILAGROS, me sentí así ayer, no es
literatura, no lo pensé dos veces, hay alguien a quién le he hecho el favor o la putada de contarlo y publicarlo en el blog
un abrazo
nando

Amaya Martín dijo...

Peces de ciudad, sí, sin más alma que el recibo, sin más obsesión que la costumbre, la comodidad y el dinero. Temerosos del riesgo, el futuro,y el sentimiento..
Peces de ciudad, abiertos de brazos al anonimato, pendientes de las pequeñas cosas,incapaces por miedo de entregarse a las grandes..

Precioso poema Fernando.
Qué gusto haber dado contigo y con tus poemas..

Un abrazo