miércoles, 2 de abril de 2008

ACABAMOS DEVORÁNDONOS





Para amarnos no nos importó
lastimar a otros o soportar
el ladrido obstinado de los perros
abandonando sobre la hierba
los remordimientos

y acabamos devorándonos mutuamente
cuando apenas habíamos agotado
nuestra primera estación



© Fernando Sabido Sánchez