martes, 24 de enero de 2012

HABLEMOS DEL SEXO

Pintura de Oleg Frolov




I

LA HUIDA

Se apartaron del sexo dejando atrás
las fábulas sustantivas y una pasión
enhiesta y militante

Uno de ellos, sólo uno, cerró los ojos
y pensó que todos nos planteamos
la huida en algún momento
hasta que el frío nos empuja a regresar
convictos y confesos

Para sobrevivir en una incurable
persistencia



II

MASTURBACIÓN

Amaina la tempestad en tu cuerpo
Y te desplomas sobre el lecho
Al socaire del último naufragio

Sobre la mesilla de la habitación
Una lámpara de cristal de Murano
Refleja el enésimo crepúsculo
Fraguado en los océanos de la soledad



III

EL MIEDO

Se sentía libre
Lamiéndole el sexo
Provocando tempestades
Algoritmos
Múltiples orgasmos
Encantamiento

Aunque jamás
Le acarició el alma
Por miedo



IV

EN LA SOLEDAD DEL SEXO

En la oscuridad, sobre un lecho de abenuz
el deseo dormita a trasmano entre caricias
imaginadas, erótico trasiego y lascivia,
mientras, el alacrán del sexo despierta
evocando nocheviejas frenéticas

Entreacto, un rumor de sábanas de seda,
una antología de manuscritos rompe el maldito
silencio y cede el aliento cuando explotan
los sentidos, esquirlas, retazos de lluvia
que apaga el fuego entre psicofonías
y el grito final, preludio de una vacilante
duermevela

Son las cinco y la madrugada se ha perdido
en la clausura de la habitación, sin conversar
con nadie, sólo la ilicitud del solitario placer
apacigua mi soledad,
soledad que no alcancé siquiera a compartir



V

DESCONFÍO DE LOS QUE SOBREVIVEN ENTRE
ARTIFICIALES LUCES DE NEÓN

Desconfío de los que acunan en sus brazos la belleza
sin atreverse a complacerla, no son seres de otros
mundos, están a nuestro lado, por todas partes
Aseveran cerrando los ojos que la amistad, el amor
y la solidaridad no les conciernen

Hoy tienen miedo y sus propósitos son ambiguos
Mañana será demasiado tarde



VI

AMOR LIBRE

Cuando sonaron en el pik-up
Las primeras notas de je t´aime mais non plus
Y los susurros eróticos de Jane Birkin
Follando con Serge Gainsboroug
La chica a la que asediaban cinco o seis hombres
Dejó caer la ropa con naturalidad
Y se desnudó con estilo
Sin estridencias

Tendió la mano
A un joven de aspecto bohemio
Y se alejaron manoseándose
Hacia el interior de la casa

Los demás seguimos a lo nuestro
Bailando y bebiendo
Sin escandalizarnos





© Fernando Sabido Sánchez






.

1 comentario:

patxi dijo...

Siempre un placer leerte,te daría un consejo,no seas repetitivo,escribe de dentro del alma,algo tuyo,con tu firma,ponle sombrero,bufanda y abrigo al señor poema y remonta,que hablen de ti los cielos.
Es mi opinión.
Saludos y siempre un placer pasarme.